El vóley
A Gasparina le gustaba el vóley,
el equipo de su país ganaba siempre en los sudamericanos y casi gana la copa
mundial si no fuera porque Rusia le gano. Pero ella soñaba con estar en el
equipo, aunque sea de armadora pues no era muy alta. Así que entrenaba y
entrenaba, los sábados, los domingos en su barrio. Hasta que al fin logro que
su profesora de Educación Física la pusiera como suplente en el equipo de su
grado. Cuando empezaron las olimpiadas las niñas desfilaron cada grado con su respectivo
equipo.
-Gasparina, ¿qué haces aquí? Aquí
solo está el equipo- le dijo su compañera Rivas
-Pero la profesora me dijo que
estaba como suplente- contesto
-No, no tú no debes estar aquí-
dijo Rivas
-Estoy aquí y no me moveré- dijo
Gasparina a punto de llorar
-Bueno eso no importa porque tú
no jugaras en el equipo- dijo Rivas
En eso otra compañera Fabia le
dijo: No te preocupes, Rivas trata a todas las demás así, lo que pasa es que tú
no eres su amiga por eso no te pone en el equipo, fíjate como pone a Melisa y
eso que ella no juega ni bolitas.
En ese momento Gasparina
comprendió que si no tenía amigas la vida se le iba a hacer muy difícil pues no
tendría a nadie quien la recomendara para entrar al equipo.
La vida no siempre es justa,
tanto entrenar por gusto, tal vez ella era muy mala jugando vóley pero Melisa
era aun peor, pero ella siquiera está allí como suplente y ¿todo porque? porque
tenía amigas, era más sociable. Tal vez en ese momento tomo consciencia de
ello.
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