La desilusión de Gasparina
-Gasparina, ¿dime quién te gusta?
-¡No te lo voy a decir Alejandro! Para que quieres saberlo
-Dímelo o si no te acompaño a tu casa – amenazó Alejandro
-Bueno a tanta insistencia, tú me gustas y ¿ahora que me vas
a decir?- dijo Gasparina
-Lo siento yo tengo novia
¡Gasparina no lo podía creer tanta insistencia y encima para
decirle eso! Luego estuvo muy esquiva con él no quería ni verlo. Antes el
siempre la acompañaba hasta el paradero después de clases pero ahora ella
tomaba otro camino. Estaba muy avergonzada.
Hasta que un día él la llamo y le dijo porque lo rehuía. A
lo que ella se dio por desentendida.
¿Acaso no había sido suficiente la vergüenza que le había hecho
pasar?
Alejandro se disculpó con ella y le dijo que quería seguir
siendo su amigo y ella aceptó su disculpa. Hasta que el dejó de estudiar en ese
instituto pero se siguieron comunicando por teléfono.
- Gasparina!!!! – gritó
su mamá – ¡Te llaman por teléfono! –
-¿Quién es mamá? – respondió Gasparina muy desconcertada
porque así nomas no la llamaban por teléfono. Eran casi las 2 de la mañana y
estaba despierta porque era el día de Navidad y era costumbre de ella y su
familia quedarse hasta tarde despiertos el día de Navidad. Había mucha bulla en
el ambiente, muchos cohetones
reventando, muchas luces de los nacimientos, el nacimiento que a ella
tanto le gustaba armar con su mamá, la música de Noche de Paz se oía a todo
volumen.
-¿Sí quién habla?
-Hola Gasparina soy yo Alejandro ¿ya te olvidaste de mí?
A Gasparina casi se le sale el alma del cuerpo ¿era él? ¿Y para
que me llama?, no lo podía creer. Después de lo que él le había hecho y encima Gasparina
seguía ilusionada con él.
-Te llamaba para saludarte por navidad, espero que estés
bien ¿qué hacías?
-Bueno yo estaba observando los cohetes y saludando a los
vecinos. ¡Feliz Navidad a ti también! Bueno ahora te tengo que dejar porque
estoy ocupada. Tal vez otro día te devuelva la llamada – dijo Gasparina
-Bueno entonces nos estamos viendo o nos estamos llamando en
todo caso. Bye.
Gasparina como siempre ensimismada entre sus pensamientos
recordó que el mes pasado había sido su fiesta de promoción y ella había
invitado a Alejandro a que sea su pareja de promoción. En esa fiesta Alejandro
le había dicho que quería decirle algo pero ella no lo dejó hablar. ¿Estaría
llamando para decirle lo que no le dijo? No creo sino me hubiera invitado a
salir, mejor lo olvido pues no quiero que interfiera en este día aunque estoy
muy intrigada.
Pasaron las fiestas y ni una señal de Alejandro. Hasta que
un día lo vio estaba con otra chica de la mano y se desilusionó totalmente, era
por eso que no la llamaba, pero que tonta había sido si el ya le había dicho
que tenía novia. Pero ella en el fondo guardaba esperanzas. Esa fue una de las
primeras desilusiones que sufriría.
¿Por qué estamos siempre pendientes de los demás, queriendo descubrir lo que piensan, lo que dicen, dónde van o qué hacen, viéndonos siempre con los mismos? Cada uno ha de tener libertad para ir y venir, desaparecer, ser independiente y autónomo, de lo contrario nos aferramos y nos esclavizamos. No se trata del enamoramiento, eso es muy superficial, hay algo más en ese aferrarse a las personas. Y es el miedo a la soledad, el sentirme solo. Pero nadie ni nada nos va a llenar ese vacío –tan preciso-, que llevamos dentro. Ese vacío es la llave que abre la puerta al amor, que ama a todas las personas, a toda la humanidad, donde quieran que ellas estén.
ResponderBorrarMe encanto, felicidadeS! por ese don que Dios te ha dado de poder expresarte por medio de la escritura, y que podamos sentir que lo vivimos mientras lo leemos,,, espero que algún día no muy lejano puedas escribir una obra,. muchas Bendiciones para tu vida...
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