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La Pasión de Antonieta

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Antonieta y  Germán entraron al comedor del trabajo a cenar. En ese horario en la oficina había poco personal trabajando así que tenían todo el salón solo para ellos. Antonieta se sentía feliz de estar con Germán departiendo en la cena. Así que habían de conversar, pensaba ella, de todo este tiempo perdido sin verse y se sonreirían y bromearían. ¡Qué felicidad, pensaba ella! –en su mente. Se sentaron y pidieron el menú de la carta. Pero la realidad supera por mucho a la fantasía y lo que nunca pensó que pasaría, pasó como en una de sus peores pesadillas. Se abrió la puerta del comedor y entró una mujer despampanante, elegantemente vestida, bien maquillada con un peinado de ensueño y muy bonita aunque Antonieta se resistiera a creerlo. Tal vez sería que Antonieta tuviera una baja autoestima. Pero se sintió mas y mas pequeña a medida que la mujer avanzaba con su caminar de modelo hacia ellos y luego pasaba por su costado. Antonieta vio como a Germán se le abrían los ojos y s...

Elsa, la niña que quería pintar

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Era un atardecer precioso, los rayos del sol ya atenuados por la caída del sol brillaban con sus mágicos colores carmesí. El día había sido muy largo y Elsa solo quería descansar pues se había quedado hasta muy tarde en el colegio asistiendo a unas clases particulares de recuperación, pues los compañeros de su misma edad ya sabían multiplicar mientras que a ella, aún  la suma se le hacía muy difícil. Una cosa inconsistente a su edad pero que a su mamá se le había metido entre ceja y ceja. ¡Elsa ya deja de mirar al cielo y vamos ya a la casa! – le dijo su mamá Ya voy mamá, ¿pero, que no ves que bonito se ve el cielo? Lleno de luces y colores, yo ¡como quisiera pintarlo! – suspiró Elsa Elsa no empieces, ahora vamos a casa, que tienes que hacer tu tarea de matemáticas – replicó su mamá Está bien – respondió bajando los hombros y cruzando los brazos Su casa quedaba a pocos metros de la escuela, así que llegaron rápido. Mientras su mamá terminaba de cocinar, ella aprovech...

Cría cuervos y te sacarán los ojos

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Sentado en un rincón, con los hombros caídos y el corazón desgarrado por la zozobra de lo perdido. Así estaba el abuelo perdido en sus pensamientos. -¿Qué le pasa abuelo? ¿Dónde está su inquilino?- preguntó la nieta. -¡Ja, mi inquilino, ya se fue y encima me robó! – respondió el abuelo -¿Qué ocurrió?- inquirió ella tratando de advertir lo que había acontecido. Dos días atrás…….. ¡Viejo, alguien toca la puerta! – indicó la anciana ¡Ya voy! – exclamó  el abuelo El anciano, caminó hacia la puerta con lentitud pues tenía las secuelas que le habían dejado un derrame cerebral de muchos años atrás que le había dejado la pierna derecha casi paralizada. ¡Hola! ¿Cómo estás? ¡Adelante, adelante, a los años vienes a visitarme! ¿Y con quién vienes? ¡Ah, ya veo que tuviste tu hijito! Si tío, vine con mi pareja y con mi bebé de 6 meses – señaló Ruperto Ruperto era un joven de mediana estatura y de cabello negro, tan negro como su pasado, cejas gruesas y con cierta aparien...

El baile de Pablito

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Pablito es un niño muy travieso y juguetón, a él le encanta manipular todo lo que está a su alcance, aún cuando todo lo que toque no sean necesariamente sus juguetes. Pablito tiene tal sentido de socialización y de vivir en comunidad, que a él siempre le gusta estar rodeado de gente o  saluda a las personas de una forma muy particular agarrando a las señoras de la mano o dando unas palmaditas en el hombro a los señores, ya que como no sabe hablar esa es su forma de expresarse. En las espaciosas calles de Comas, donde hay estacionamientos vacíos, los niños generalmente realizan deporte o tienen clases de baile o circulan los carros con instructores que enseñan clases de manejo a conductores novatos.  Uno de los días del mes de setiembre cuando el clima estaba templado, Pablito se paró a ver a unos jóvenes que ensayaban una danza folklórica en medio de la calle y quiso bailar con ellos. Vamos Pablito, ¡que ritmo y salero tienes! baila, baila como un trompo, dobla los ...

Tarde de abril

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Era una cálida tarde de abril, soplaba el viento, el verano ya se iba y en ese instante las dos niñas no sabían lo inmensamente felices que eran. Risas por aquí, risas por allá.  - ¡Annie ya te encontré! - decía gritando Corina  - Ahora me toca contar a mí, mientras que tu te escondes - respondió Annie - A ver, 1,2,3,4.....ya voy para allá así que prepárate - la verdad es que Annie no sabía contar más allá de 4 que era el número de velas que había contado en su último cumpleaños. - A ver ¿dónde estarás? ¿estarás detrás de este árbol o de aquel arbusto? espero que no te hayas metido en la hiedra, porque sino te va a picar hasta decir basta - - Ay creo que ya me pica todo el cuerpo - decía angustiosamente Corina - Esta es la segunda vez que te metes en ese arbusto de la hiedra, vamos Corina, a ver si mamá te puede poner un ungüento para ese rasca rasca. La voz de la mamá interrumpió abruptamente  su juego. Annie, Corina, lávense ya las manos...

Las primas que te quitan el novio

-Vengan acérquense, quiero hacerles un anuncio: Estamos invitados a participar en el concurso de coros de las universidades a nivel nacional, ¿no es un honor? esto será en unos dos meses espero que todos lo tomemos muy en serio y vengamos a ensayar como siempre los sábados para que nos vaya muy bien, y quiero felicitarlos por la presentación de esta noche que ha sido magnífica y sigan disfrutando de su triunfo-   - Si profe, somos los mejores, un grito por nuestro coro, rarara- todos al unísono gritaron y estaban muy felices.   En eso Jaime se acerca a Gasparina - Gasparina quisiera decirte algo........yo.........yo   De repente sonó el celular de Gasparina - Alo sí que te pasa, ¿dónde estas? no te muevas, no te preocupes yo iré en seguida.   Gasparina yo quería decirte que.........-dijo Jaime   Jaime ahora no, tengo que ir a recoger a mi prima Aldana - dijo Gasparina   No te preocupes, yo te llevo, tengo el carro aquí cerca - ...

La divagación de Gasparina

Gasparina estaba muy fastidiada por la interceptación que hizo Gina metiéndose entre Jaime y ella. Su cara estaba roja y no sabía que hacer. De repente empezó a divagar en su mente y se le ocurrieron tres pensamientos uno tras otro. ¿Y que tal si? agarraba a Gina del brazo del que la tenía sostenida y le daba un llave de defensa personal y la dejaba tendida en el suelo. No mejor no porque sino Jaime tendría que llevarla a emergencia y eso no le convendría. Bueno ¿Y que tal si? sacaba uno de esos martillos de esos que salen en los dibujos animados y le daba un martillazo, no mejor no porque sino me podrían demandar por pegarle al angelito de Gina. Bien ¿Y que tal si? le decía a Gina, disculpa Gina pero estas estorbando, la empujaba y le daba un gran beso en los labios a Jaime, no mejor no eso es lo que haría seguramente la resbalosa de su prima Aldana, y ella no quería parecer que estaba desesperada por Jaime. Pero la verdad es que................. En eso se escucharon los ruidos d...