El baile de Pablito

Pablito es un niño muy travieso y juguetón, a él le encanta manipular todo lo que está a su alcance, aún cuando todo lo que toque no sean necesariamente sus juguetes. Pablito tiene tal sentido de socialización y de vivir en comunidad, que a él siempre le gusta estar rodeado de gente o  saluda a las personas de una forma muy particular agarrando a las señoras de la mano o dando unas palmaditas en el hombro a los señores, ya que como no sabe hablar esa es su forma de expresarse.
En las espaciosas calles de Comas, donde hay estacionamientos vacíos, los niños generalmente realizan deporte o tienen clases de baile o circulan los carros con instructores que enseñan clases de manejo a conductores novatos.
 Uno de los días del mes de setiembre cuando el clima estaba templado, Pablito se paró a ver a unos jóvenes que ensayaban una danza folklórica en medio de la calle y quiso bailar con ellos.

Vamos Pablito, ¡que ritmo y salero tienes! baila, baila como un trompo, dobla los codos y con las manos hacia abajo las agita como una flecha de doble cabeza hacia la derecha y hacia la izquierda.
Pero como Pablito no tiene la noción de espacio, se acercó mucho a una niña y esta al dar una vuelta casi se cae sobre Pablito.
Pablito cuidado que los bailarines te aplasten por ser tu un niño tan chiquito, ven ya conmigo a casa, vamos a jugar con tu carrito y tu pelota.
Guaaaa! No mamá, noooo!
Pablito, ya podrás tu bailar cuando seas más grandecito, entonces bailarás con mamá una linda marinera, vamos bebé.

Llorando se iba Pablito, mamá lo tenía cargado en brazos. Llorando por la impotencia de no poder hacer lo que él quería.

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